Echar agua al vino hace años era adulterarlo; ahora es moderno: “Si sueles tomar verdejo y quieres disfrutarlo durante más tiempo en verano, rebájalo con agua con gas”
Aunque muchos aún lo asocian a la posguerra, la costumbre de echar agua al vino no nació debido a la escasez de aquellos años. Costumbre, por cierto, que más tarde acabaría sustituyendo el agua por gaseosa. Y tampoco era una manía nuestra, como recoge la antropóloga Natalia K. Bronnikova en su estudio La tradición de mezclar vino con agua en Italia, España y Francia. Circunstancias de su aparición y razones de su desaparición, tanto en nuestro país como en Italia: “A mediados del siglo XX, el vino se compraba principalmente a granel en las bodegas, se mezclaba con agua y apenas se prestaba atención a su calidad”.
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