“Los viñedos urbanos nos recuerdan la importancia del abastecimiento de alimentos en las ciudades”, comenta a Comer Pau Moragas, director de la cooperativa L'Olivera y miembro de la junta directiva de la Urban Vineyards Association (UVA), la red internacional fundada para proteger y poner en valor el patrimonio rural, histórico y paisajístico de los viñedos situados dentro de entornos urbanos.
Dicha asociación, la semana pasada, celebró en Barcelona la quinta edición de su encuentro mundial bajo el lema Los Viñedos Urbanos construyen mejores ciudades y un mundo mejor. El encuentro abordó el papel de estos espacios agrícolas en la construcción de ciudades más habitables y sostenibles, así como su capacidad para acercar la ciudadanía a la agricultura, la alimentación y el territorio. “Recuperar espacios urbanos vinculados a la agricultura es recuperar vínculos esenciales con los alimentos y la naturaleza”, remarca a Comer Pau Moragas.
A la cita acudieron 18 viñedos, de los cuales solo 4 tienen finalidades comerciales y ánimo de lucro, el resto están relacionados con el tercer sector y la cooperación. Y es que este tipo de cultivo tiene mucho que ver con la integración y el tejer comunidades. Además, todos estos viñedos quieren romper con la idea de que la agricultura y la ciudad deben ser realidades completamente separadas.
“Recuperar espacios urbanos vinculados a la agricultura es recuperar vínculos esenciales con los alimentos y la naturaleza”, remarca Pau Moragas
Lo de acercar la agricultura a la ciudadanía es algo que practican muy bien en Can Calopa, la masia histórica del siglo XVI ubicada en el Parque Natural de Collserola, que alberga la única viña profesional y bodega de la ciudad. El proyecto está gestionado por la cooperativa L'Olivera y destaca por fusionar la agricultura ecológica de proximidad con la inclusión social. En Can Calopa producen vino y aceite, y son los encargados de elaborar el Vinyes de Barcelona, el vino institucional del ayuntamiento de la ciudad, además de otros vinos y aceites. Además, la masía dispone de una vinoteca y un espacio de restauración (la Taberna de Can Calopa) donde ofrecen catas guiadas, visitas a los viñedos y desayunos o comidas con productos locales y de cooperativas.
Otra característica a destacar de esta cooperativa es que funciona como un centro de Inserción sociolaboral. L'Olivera ofrece empleo, formación y vivienda a jóvenes con discapacidad intelectual y en situaciones de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.
Viñedos de Can Calopa CedidasEl proyecto ciudadano de Portugalete: de un terreno degradado a una red internacional
Uno de los viñedos que estuvo presente en la convocatoria de Barcelona es el Viñedo Gurdibide, impulsado por la asociación Portugalete Mahastizainak con la colaboración del Ayuntamiento de Portugalete. Luis Colina, presidente de la Cofradía del Txakoli de Portugalete, contó a Comer que “la cita ha sido una muy buena portunidad para presentar internacionalmente nuestro humilde proyecto y mostrar cómo una iniciativa vecinal de pequeña escala puede convertirse en una herramienta de recuperación patrimonial y de proyección internacional”.
El Viñedo Gurdibide, situado junto a la Basílica de Santa María, fue plantado en 2021 con motivo del 700 aniversario de la fundación de Portugalete. Cuenta con 230 cepas de Hondarrabi Zuri y ejemplares de Vitis silvestris, en una ladera con vistas al estuario del Nervión y al Puente de Bizkaia. Un proyecto ciudadano que recupera la memoria. El viñedo nació tras la recuperación vecinal de un terreno degradado. Su nombre, Gurdibide, recuerda el antiguo camino utilizado para transportar en carros tirados por bueyes el mineral de hierro hasta el puerto.
Viñedo urbano de Portugalete CedidasGurdibide está gestionado por Portugaleteko Mahastizainak, asociación cultural dedicada a la recuperación y divulgación de la tradición vitivinícola y del Txakoli vasco. A través del Proyecto Aldaxka, los vecinos cultivan esquejes de vid en sus propios hogares antes de trasladarlos al viñedo comunitario. La cosecha se comparte entre los vecinos y no se destina a la comercialización.
Actualmente, la Urban Vineyards Association (UVA), reúne 35 proyectos de viñedos urbanos en 14 países y cuenta entre sus miembros ciudades como París, Roma, Florencia, Lisboa, Turín, Melbourne, Los Ángeles o Buenos Aires. El Día Mundial de los viñedos urbanos es en abril, y ya están trabajando para celebrarlo por todo lo alto con actividades en los campos y un hilo conductor común que en esta ocasión será la poesía.
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