Sobre la Ribera del Duero se da una situación paradójica y sumamente polarizada: para los consumidores menos formados es la mejor región, no ya de España, sino del mundo, mientras que para los iniciados es una fábrica de tintos anacrónicos que protagoniza muchos de sus chascarrillos. Pues ninguno de los dos grupos está en lo cierto.
Por supuesto, no es la mejor DO del mundo, ni, a mi juicio, la mejor de España: ese puesto corresponde a la DOCa Rioja. Pero tampoco es ese foco de vinos machirulos que otros se creen. Para nada. Como en otras latitudes nacionales e internacionales, también en la Ribera del Duero hay un movimiento de interesantes tintos de nueva generación caracterizados por su fluidez dentro de su racialidad. Son vinos muy trabajados desde el punto de vista del tacto, de la textura.
La astringencia marcada, las maderas invasivas y las sobremaduraciones no caracterizan a estos vinos. Para ilustrarlo, nada mejor que una de las referencias del club de este mes: Parajes de Callejo 2023. Bodegas Félix Callejo es una bodega familiar fundada en 1989 por el propio Félix y su esposa Pilar. La trayectoria de este elaborador es llamativa, pues incluye etapas en bodegas tan insignes como Château Petrus.

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La filosofía de la bodega ha estado marcada, desde sus inicios, por su compromiso con la excelencia, lo que en no pocas ocasiones la ha hecho ir contracorriente. En tiempos más oscuros, los vinos que marcaban el estilo de esta DO destacaban por su contundencia.
Félix Callejo siempre apostó por vinos más sensatos sin que ello supusiese un menoscabo de su complejidad. La sensibilidad de esta gente ha destacado aún más desde la incorporación al equipo enológico de su hija Noelia Callejo, que cuenta con periodos formativos tanto en Napa como en Mendoza.
Noelia Callejo es enóloga. CedidaParajes de Callejo es un vino de pueblo, de su pueblo, esto es, Sotillo de la Ribera (Burgos). Procede de un conjunto de viñedos de suelo calizo ubicados en este municipio, en los que predomina la tempranillo, acompañada de un pequeño porcentaje de garnacha y albillo mayor, una variedad blanca.
Lo más llamativo de este tinto es su ductilidad en boca, a la que contribuyen un excelso trabajo en el viñedo y una crianza en recipientes que condicionan menos su expresión, como el hormigón o el fudre. El resultado es una botella fácil de beber, pese a que la añada 2023 no fue fácil para nadie, y menos en la parte burgalesa de la Ribera del Duero.
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Fue un verano cálido, lo que exigió un trabajo extra para controlar la maduración y conseguir una buena integración alcohólica. Son dos aspectos en los que este Parajes se desenvuelve bastante bien. Fruta sabrosa, estimable longitud y una sapidez acompañada de una elegante mineralidad.
En definitiva, un ejemplo de que otra Ribera del Duero no solo es posible, sino que ya está aquí. Y nosotros, los vanguardiers, lo celebramos descorchando estas botellas. ¡No hay mejor reconocimiento!
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