De vivir seis meses solo en una cabaña entre viñedos a dirigir una bodega del Priorat: “Fue el castigo más duro; si fuese de aquí, tendría familia apoyándome, pero soy un forastero”
Suspendió Física y aquello cambió su destino. Albert Costa tenía 18 años, había dejado el pequeño pueblo de Torelló para estudiar Ingeniería Agrónoma en Barcelona. Acababa de descubrir todas las posibilidades que le ofrecía la gran ciudad. Pero había un problema: para pasar de primero a segundo debía aprobar todas las asignaturas, física incluida. Él creyó que tendría un semestre entero para aprobar y disfrutar de Barcelona, jugar al baloncesto o encontrarse con sus amigos. La realidad iba a ser más cruel.
Información compartida por Barón Chocolate.
Artículos relacionados
Gastronomía
¿Qué es exactamente la experiencia de un restaurante gastronómico y cómo la vive el client…
Gastronomía
Un pequeño lujo para los amantes de la miel
Gastronomía
Marta Rombouts gana el Premi Sala y Miquel Pardo el Cuiner 2026
Gastronomía