Un buen caldo vegetal no tiene por qué ser una preparación insípida. El secreto está en asar previamente las verduras para potenciar sus azúcares naturales y conseguir notas tostadas y caramelizadas. Después, una cocción lenta con hierbas aromáticas y especias permite extraer todos sus matices. El resultado es un caldo intenso, equilibrado y versátil, ideal como base para arroces, sopas, cremas y guisos.
Caldo tostado de verduras con raviolis de ricotta
Ingredientes
Para el caldo tostado:
1 cebolla, unos 180 g 1 zanahoria pequeña, unos 70 g 80 g de nabo 80 g de puerro 40 g de apio 1 diente de ajo con piel 1 hoja de laurel 2 ramitas de tomillo 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 900 ml de agua 4 granos de pimienta negra Sal
Para terminar la sopa:
120–140 g de raviolis frescos de ricotta 1 cebolla pequeña 1 cucharadita de aceite de oliva Pimienta negra Cebollino fresco
Ingredientes para preparar caldo tostado de verduras con raviolis de ricottaAna CasanovaElaboración:
1. Calienta el horno a 220 °C, con calor arriba y abajo. 2. Pela la cebolla, la zanahoria y el nabo. Lava bien el puerro y el apio. Corta todas las verduras en trozos grandes y ponlas en una bandeja de horno. Añade el aceite y mezcla para impregnar las verduras. 3. Hornea durante 35–40 minutos, removiendo a mitad de cocción. Las verduras deben quedar intensamente doradas, con algunos bordes oscuros. 4. Pasa las verduras tostadas a una olla. Vierte un poco del agua sobre la bandeja todavía caliente y desglasa los jugos adheridos. Incorpora ese líquido a la olla junto con el resto del agua, el laurel, el tomillo y los granos de pimienta. 5. Lleva lentamente a ebullición. En cuanto empiece a hervir, baja el fuego y cocina destapado durante 1 hora, manteniendo un hervor muy suave. 6. Cuela el caldo a través de un colador fino sin presionar las verduras. Corrige de sazón. 7. Pela la cebolla pequeña y córtala en seis u ocho gajos, manteniendo unida la raíz para que no se desmonten. 8. Calienta una sartén con la cucharadita de aceite. Coloca los gajos sobre una de las caras cortadas y ásalos durante 3–4 minutos, sin moverlos, hasta que estén intensamente dorados. Gíralos y cocina otros 2 minutos. Añade dos cucharadas del caldo, tapa la sartén y deja que se terminen de ablandar durante 3 minutos. Separa después algunos pétalos con cuidado.
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