Recuperar los platos de cuchara no tiene por qué significar pasar horas en la cocina. Rafa Antonín, chef de 70 años, demuestra que es posible preparar una comida casera con ingredientes cotidianos y una elaboración sin demasiadas complicaciones. Su propuesta combina garbanzos, bacalao y espinacas en un guiso que apuesta por el sabor de la cocina tradicional.
La receta comienza con un buen sofrito, la base de muchos de los platos más populares de nuestra gastronomía. En una cazuela con aceite de oliva, el cocinero incorpora media cebolla pequeña picada y una pizca de sal. Si se busca un resultado algo más picante, también se puede añadir cayena, aunque es completamente opcional.

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Un sofrito de cebolla, tomate y pimentón de la Vera, la base del guiso
El siguiente paso consiste en agregar el pimentón de la Vera y el tomate. Antonín mezcla bien los ingredientes antes de continuar con la preparación, de manera que el sofrito concentre los sabores que después impregnarán el resto del guiso.
El sofrito de cebolla, tomate y pimentón sirve de base para esta receta, que se termina de cocinar con la cazuela tapada TercerosCon la base lista, llega el turno de los garbanzos, que pueden utilizarse ya cocidos para agilizar el proceso. El chef añade también un poco de caldo, la cantidad necesaria para aportar jugosidad al conjunto sin que el resultado pierda su consistencia de guiso.
Los garbanzos cocidos agilizan la preparación de este plato de cuchara tradicional
A continuación, se incorpora el bacalao para que se cocine junto con las legumbres y absorba parte del sabor del sofrito. Este pescado es uno de los protagonistas de la receta y combina con el carácter del pimentón y la acidez del tomate.
Las espinacas se reservan para el tramo final. Una vez añadidas, se tapa la cazuela y se deja que el calor termine de cocinar los ingredientes. Así, las hojas se integran en el caldo y aportan el componente vegetal que completa el plato.
La sencillez es uno de los principales atractivos de esta elaboración. No hacen falta utensilios especiales ni una larga lista de productos, con una cazuela y unos pocos ingredientes se puede resolver una comida de diario. Además, recurrir a garbanzos cocidos permite reducir el tiempo de preparación, algo especialmente útil cuando se busca una receta rápida.

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Desde el punto de vista nutricional, el plato reúne varios grupos de alimentos. Los garbanzos proporcionan fibra, hidratos de carbono y proteínas vegetales; el bacalao aporta proteínas, y las espinacas suman verduras a la receta. El resultado es una combinación variada, aunque su aporte nutricional final dependerá de las cantidades y del resto de ingredientes utilizados.
Así pues, la propuesta de Rafa Antonín pone el foco en una forma de cocinar que sigue vigente, aprovechar productos accesibles, elaborar una base sabrosa y dejar que los ingredientes se cocinen juntos. Una receta de cuchara que puede encajar tanto en el menú semanal como en una comida de sábado sin necesidad de dedicar demasiado tiempo a los fogones.