Con la llegada del verano, el consumo de frutas y verduras aumenta. Ensaladas, gazpachos, zumos o piezas de fruta fresca se convierten en imprescindibles de la dieta para hacer frente a las altas temperaturas. Junto a este aumento del consumo, también es necesario reforzar un hábito que muchas veces se pasa por alto o no se realiza de forma correcta: lavar bien los alimentos antes de consumirlos.
Aunque pueda parecer un gesto rutinario, una limpieza adecuada es clave para eliminar restos de tierra, suciedad, patógenos y residuos que pueden quedar en la superficie de frutas y hortalizas. “Siempre y especialmente con altas temperaturas hay que lavar estos alimentos”, asegura a La Vanguardia Marta García-Orea, chef y experta en alimentación y salud digestiva.
Proliferación de microorganismos en los alimentos
García-Orea advierte de que en estos alimentos pueden aparecer microorganismos. “Los más conocidos son la listeria y el toxoplasma, que para personas embarazadas o de riesgo pueden ser un problema grave”, apunta. En este sentido, asegura que las frutas y los vegetales con piel son los más seguros. “Lo indicado es lavarlos con la piel y secarlas correctamente”, señala. Sin embargo, para las personas de riesgo, detalla que lo mejor es “lavarlas con una lejía de uso alimentario, sobre todo con la lechuga y este tipo de productos frescos, para asegurarte de que haya el menor riesgo posible”.
Cuando se trata de frutas especialmente delicadas, como las fresas o los frutos rojos, la experta recomienda ir un paso más allá del simple lavado con agua. Según explica, estos alimentos suelen recibir una mayor cantidad de pesticidas cuando no proceden de agricultura ecológica, ya que son muy perecederos y necesitan una mayor protección durante su conservación y transporte.
En el caso de las fresas y los frutos rojos, que son delicados, prefiero lavarlos antes de consumirlos
Para reducir la presencia de estos residuos, aconseja preparar una solución con aproximadamente un litro de agua y una cucharadita de bicarbonato sódico. Las frutas deben permanecer en remojo entre 10 y 15 minutos y, después, aclararse, secarse bien y guardarse en la nevera.
Además, señala que puede utilizarse el vinagre como alternativa, pero advierte de que no se debe mezclar con el bicarbonato porque “se neutralizan entre sí y, al emplearlos juntos, hace que el tratamiento pierda eficacia”. En caso de utilizar esta opción, la fórmula requiere “una parte de vinagre y tres de agua”.
Para lavar las fresas se recomienda utilizar una fórmula con “una parte de vinagre y tres de agua”.CC0La forma y el momento de lavar la fruta también influyen en su conservación. Así lo explica García-Orea, quien matiza que no siempre es necesario limpiar los alimentos nada más comprarlos. “En el caso de las fresas y los frutos rojos, que son delicados, prefiero hacerlo justo antes de consumirlos, porque si los dejas en agua y después los manipulas, queda una textura más babosa”, detalla.
En cambio, con los alimentos que son menos delicados, recomienda lavarlos después de comprarlos, aunque matiza que es muy importante “secarlos bien antes de guardarlos en la nevera”.
Si se lleva la fruta a la playa, que sea siempre en una nevera y con placas enfriadoras
Para mejorar la seguridad alimentaria en casa durante el verano, García-Orea lo tiene claro: extremar las precauciones, especialmente con la fruta ya cortada, ya que al no tener piel “tiene mayor riesgo de contaminación y las altas temperaturas hacen que sus microorganismos crezcan más rápido”.
Eso no significa que no pueda prepararse con antelación, pero sí que debe hacerse correctamente. Su recomendación es conservarla siempre refrigerada desde el momento en que se corta, guardarla en un recipiente hermético y consumirla lo antes posible. “Si la llevas a la playa, que sea siempre en una nevera y con placas enfriadoras”, señala.
Es recomendable conservar la fruta cortada en recipientes de acero inoxidable, cristal o cerámicaUnsplashAdemás, destaca la importancia de no utilizar tuppers de plástico y recuerda que si en alguna ocasión se ha podrido algún alimento en ese recipiente, lo ideal sería tirarlo “porque es un material muy poroso y puede que en el lavado no se hayan eliminado del todo los microorganismos”. Así pues, indica que lo mejor con las frutas y los vegetales es guardarlos en recipientes de acero inoxidable, de vidrio o de cerámica, “que son materiales no porosos y desinfectan muy bien”.
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