Gastronomía

Los expertos en vino de España coinciden sobre el cambio del consumo: “Nos responsabilizan a los jóvenes, pero es que con 20 años lo normal es beber cerveza”

Los expertos en vino de España coinciden sobre el cambio del consumo: “Nos responsabilizan a los jóvenes, pero es que con 20 años lo normal es beber cerveza”
Marta Sánchez Iranzo

29/10/2026 08:00 15 15 0:00Audio generado por IA0:000.5x0.8x1x1.2x1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Durante décadas, el vino ha ocupado un lugar habitual en las mesas españolas, ligado a las comidas familiares, las celebraciones y la cultura gastronómica. Sin embargo, su presencia en la vida cotidiana está cambiando. Los profesionales del sector describen un consumo menos habitual y nuevas preferencias, aunque discrepan sobre el papel del relevo generacional en esta evolución.

Las compras de los hogares ofrecen un indicador de ese cambio. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación registró en 2024 una caída del 2,4 % en el volumen de vino adquirido por los hogares, hasta los 323,3 millones de litros en el conjunto del año. El gasto, en cambio, aumentó un 1,3 %, impulsado por la subida del precio medio. 

A este cambio se suma la evolución de las preferencias de los consumidores, que también está influyendo en la manera de elaborar los vinos. Ya no se trata solo de cuánto se bebe, sino también de qué vinos se buscan y qué lugar ocupa esta bebida en la vida cotidiana.

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El bodeguero José Moro vincula la pérdida de algunas ocasiones de consumo a los cambios en las costumbres sociales. “Hoy el consumidor está cansado de vinos pesados que casi había que tomarlos con cuchillo y tenedor; está pidiendo más frescura, más elegancia… y eso ha hecho que nos replanteemos la forma de elaborar los vinos”, explica. Esta evolución se traduce en maceraciones más cortas y extracciones más contenidas, con el objetivo de conseguir taninos más finos y una madera que acompañe a la fruta sin restarle protagonismo. 

Pero el cambio va más allá de las características del vino. También afecta a las costumbres sociales que tradicionalmente han acompañado su consumo. “Antes, en cualquier casa se abría una botella de vino para comer y para cenar, cosa que se ha perdido por varias razones”, señala Moro, que apunta a los cambios en las dinámicas familiares, a que cada vez se come menos en casa y a los mayores controles de alcoholemia. 

El bodeguero considera positivo que se impida conducir después de beber, aunque rechaza lo que percibe como una estigmatización del vino: “Lo que no se puede es satanizar al vino cuando es el mejor socializador de relaciones humanas que hay”, sostiene.

José Moro, bodeguero de Cepa 21.José Moro, bodeguero de Cepa 21.Cedida

En la restauración, el sumiller encargado de la bodega del Via Veneto, José Martínez, también percibe una reducción del consumo. “Servimos menos vino, especialmente al mediodía”. Una evolución que no interpreta necesariamente de forma negativa. “Lo que podía pasar hace 30 años, que en una comida de negocios de cuatro personas se bebieran cuatro botellas, tampoco me parecía normal”. 

Sin embargo, para Martínez, el problema no es que se beba menos, sino que el debate sobre el alcohol se plantee en términos absolutos. “Lo que no me gusta es la demonización del alcohol. Estos extremos me parecen que no son buenos. Y no beber es legítimo”, sostiene.

José Martínez en la vinoteca de Via Veneto.José Martínez en la vinoteca de Via Veneto.Cedida

Esta transformación también invita a replantear la relación con el vino más allá de la cantidad que se sirve en la mesa. Para el sumiller Roberto Durán, el cambio responde a una nueva manera de entender el consumo, en la que la experiencia adquiere más peso que la costumbre. “Ya no se trata tanto de cuánto se bebe, sino de cómo y por qué se bebe”, señala.

Durán, que es el primer español en conseguir el prestigioso título de Master Sommelier, apunta que el consumidor actual es más selectivo y presta mayor atención a aspectos como la calidad, el origen, la sostenibilidad y la autenticidad del producto. En lugar de beber vino de forma habitual, “cada vez más personas lo eligen para acompañar una experiencia gastronómica o compartir una ocasión especial”. 

Cada vez más personas eligen el vino para acompañar una experiencia gastronómica o compartir una ocasión especial

Roberto Durán

Master Sommelier

El sumiller considera que esta evolución puede abrir oportunidades para el sector, ya que “obliga a las bodegas a diferenciarse, a comunicar mejor sus valores y a apostar por la calidad. Así como a conectar con los nuevos consumidores que valoran los productos con personalidad y que tienen una historia detrás”.

Aun así, se muestra optimista ante este escenario: “Aunque se consuma menos vino en términos de volumen, el consumidor aprecia más lo que bebe, y eso puede contribuir a construir un sector más sólido, sostenible y orientado más al valor que a la cantidad”.

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Sin embargo, no todos los profesionales del sector interpretan el relevo generacional como una cuestión de adaptación a las preferencias de los jóvenes. Isabel Castellví, de la bodega Cal Bessó, cuestiona que se responsabilice a este colectivo del descenso del consumo y recuerda que la relación con el vino también evoluciona con la edad y el poder adquisitivo.

“Una persona joven, si no forma parte del sector del vino, si no vive en una zona vitivinícola, no empieza a beber vino a esta edad. Es normal que beba cerveza”, apunta. 

Si el consumo de vino está disminuyendo, no es por culpa de la gente joven. Ahora no se consume tanto alcohol 

Isabel Castellví

Bodegas de Cal Bessó

Para Castellví, existe una tendencia a exigir a las nuevas generaciones un hábito que tampoco estaba tan extendido entre los jóvenes de otras épocas. “Nos están responsabilizando a los jóvenes de que no bebemos vino, pero es que con 20 años casi nadie bebe vino. Empiezas con 30 y con 40 y 50 vas gastando el dinero en vinos que te gustan”, añade.

La bodeguera reconoce la necesidad de acercarse al público joven, pero sitúa la caída del consumo en un cambio de hábitos más amplio, que afecta al alcohol en general. “Ahora no se consume tanto alcohol; es una tendencia, como ha habido muchas otras, pero esto va a evolucionar; no sé hasta cuándo ni cómo ni nada, pero ha habido tendencias durante muchos años”, afirma.

En este contexto, una de las grandes incógnitas es cómo evolucionará el vínculo de las nuevas generaciones con el vino. Más allá de la cantidad que consumen, cabe preguntarse qué lugar ocupa en sus hábitos sociales, qué buscan cuando eligen una botella y hasta qué punto se alejan de los códigos tradicionales del sector.

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