El pollo es uno de los alimentos habituales en la cesta de la compra de los españoles. Su versatilidad en la cocina, su aporte de proteínas y la facilidad con la que se puede combinar con verduras, cereales o legumbres lo convierten en una opción práctica para preparar platos variados y nutritivos. Además, no hace falta recurrir siempre a las mismas recetas: basta con cambiar los ingredientes del marinado para conseguir sabores muy diferentes.
Los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), recogidos en el último Informe del Consumo Alimentario en España, reflejan esta presencia en los hogares. El consumo doméstico de carne fresca de pollo alcanza los 13,22 kilos por persona al año, una cifra que ha aumentado un 5,5% en el último ejercicio evaluado. Un dato que confirma el peso de este alimento en la alimentación del día a día.
Un buen marinado puede convertir una sencilla pechuga de pollo en un plato distinto cada díaAna CasanovaSin embargo, tener pollo en la nevera no siempre significa tener ganas de cocinarlo. Para esos días en los que apetece simplificar las tareas, la dietista Karina Kaz propone una solución: preparar diferentes marinados, repartirlos en bolsas y congelarlos para utilizarlos cuando sea necesario.
¿Por qué congelar el pollo directamente con el marinado?
La técnica permite adelantar parte del trabajo sin tener que cocinar todos los platos de una vez. Esta forma de organización, conocida como batch cooking, ayuda a ahorrar tiempo y a optimizar las tareas en la cocina. Además, durante el proceso, los condimentos pueden penetrar en el alimento, intensificando su sabor.
La propuesta de Karina Kaz consiste en preparar bolsas pequeñas con las distintas combinaciones de ingredientes. Para aprovechar mejor el espacio, recomienda congelarlas en plano: así ocupan menos y se descongelan más rápido. Cuando llegue el momento de cocinar, basta con pasar una bolsa del congelador a la nevera la noche anterior y preparar el pollo al día siguiente, una vez descongelado.

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Cinco marinados para preparar y congelar
Las cantidades que propone la dietista están calculadas para 600 gramos de pechuga de pollo por preparación. El primero es el de fajitas, una mezcla con un punto dulce y especiado. Para elaborarlo, hay que combinar dos cucharadas de aceite de oliva, una de miel, dos cucharaditas de zumo de lima, una cucharadita de cebolla en polvo, otra de ajo en polvo, chile, pimentón y sal, además de media cucharadita de comino.
Para quienes prefieren sabores más frescos, el marinado de cilantro y lima es otra alternativa. Lleva dos cucharadas de aceite de oliva, cuatro cucharaditas de zumo de lima, su ralladura, medio manojo de cilantro picado, una cucharadita de sal y media de pimienta. Hay que mezclar bien todos los ingredientes para repartir el sabor de manera uniforme.
Tener varias opciones congeladas facilita improvisar menos y disfrutar de sabores diferentesGetty ImagesLa tercera propuesta tiene un toque más agridulce. El marinado de piña combina dos cucharadas de aceite de oliva, 100 mililitros de zumo de piña, tres cucharadas de salsa de soja, una cucharadita de cebolla en polvo, media de pimienta y una pizca de sal. Kaz recomienda acompañarlo después con arroz y verduras salteadas.
Otra opción es la mezcla de miel y mostaza, un clásico que combina dos cucharadas de aceite de oliva, una de zumo de limón, dos de miel, dos de mostaza de Dijon, una cucharadita de sal y media de pimienta. Por último, el marinado barbacoa se prepara con la pechuga entera y unos cortes en la superficie, 100 mililitros de salsa barbacoa, una cucharada de miel, una cucharadita y media de zumo de limón, media cucharadita de chile y una de sal.

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Una forma sencilla de organizar las comidas
La clave está en preparar las cinco combinaciones con antelación y guardarlas en bolsas individuales, bien cerradas y etiquetadas. De esta manera, se puede elegir cada día un sabor distinto sin tener que empezar la receta desde cero. Congelar los marinados permite ganar tiempo y reducir las decisiones de última hora, y ayuda a variar los platos sin complicar demasiado la compra ni la preparación.
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