Es una evidencia de que algo no está funcionando en mi ciudad y la situación de Barcelona también es trasladable a muchas ciudades de España. No me gustaría ser desagradable, pero si aún no ha abierto un supermercado 24 Horas cerca de su casa es que, o bien usted no sale de su hogar o bien usted no vive en este mundo.
El ayuntamiento de Barcelona ha tardado demasiado tiempo en querer darse cuenta del hartazgo de unos ciudadanos que ven cómo van cerrando los comercios de proximidad de toda la vida para ser substituidos por otros comercios de aspecto dudoso y cuya oferta podría catalogarse, siendo generoso, de irrelevante para los sentidos. Y aquí aparecen las incertidumbres. Si el éxito de un comercio se basa en el equilibrio entre la oferta y la demanda, con una oferta y una demanda tan nimias ¿cómo es posible que tres supermercados 24 Horas puedan hacer frente a unos alquileres reservados a tiendas de alto standing en el primer tramo de Rambla Catalunya?
Si Fernando Jiménez del Oso estuviera vivo, se lo preguntaría.
Supermercado 24 horas situado en rambla CataluñaAna Jiménez / PropiasLo siento por los fandoms de Ada Colau, pero durante el gobierno de la alcaldesa mutante, Barcelona se convirtió en un todo a cien comercial descontroladamente ecosostenible. Por suerte, parece que el alcalde Collboni ha decidido coger el toro por los cuernos llevando a cabo una serie de multiinspecciones programadas por todo el mapa urbano secundado por un cuerpo policial que, a menudo, está más preocupado en recaudar que en solucionar. Primero fue Ciutat Vella y luego cayeron l’Eixample, Sants-Montjuïch, Nou Barris y Sant Martí. Ahora le ha tocado el turno al barrio de Gràcia, aunque quiero hacer un inciso: en Sants-Montjuïch, barrio que conozco a fondo, queda mucho por inspeccionar. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda, y la degradación no solo viene dada por el aspecto cochambroso de algunos locales desarraigados, sino también por una oferta inodora e incolora como la que ofrece Vivari con carácter monopolístico. Esa anomalía, tres Vivaris en un radio urbano de 1000 metros cuadrados, también merecería una severa inspección.
El alcalde Collboni ha hecho un video explicando el éxito de la multiinspección realizada en el barrio de Gracia. Desde 2023, ha dicho el alcalde, se han inspeccionado 682 supermercados, se han detectado más de 5000 infracciones y se han precintado 110 establecimientos. Todo en beneficio de un comercio de calidad.
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El informe realizado por la Guàrdia Urbana después del expeditivo tour por Gràcia, señala que ha habido 99 infracciones relacionadas con la licencia, 23 con la salud pública, 5 con el espacio público, 52 con el paisaje urbano, 23 con el tratamiento de residuos, 10 con la normativa laboral y la seguridad social y 15 con los tributos municipales. De los 23 establecimientos inspeccionados, han cerrado cautelarmente 11. La sensación es que se han quedado cortos, porque la realidad es mucho más cutre.
Hace unos años publiqué un artículo en el que decía que antes de comer en cualquier establecimiento, lo primero que cualquier cliente tenía que hacer era visitar el baño. Si estaba limpio, era más que probable que sus propietarios manufacturaran los productos en unas cocinas limpias como los chorros del oro. En caso contrario, lo mejor era largarse cuanto antes y buscar otro local en el que la higiene estuviera garantizada.
Estas multiinspecciones deberían ser un aviso para navegantes, porque, de haber inspeccionado mil locales, el cierre hubiera sido masivo. De momento, en el punto de mira están los supermercados 24 horas. El día que decidan inspeccionar los bares y los restaurantes de campanas grasientas, se va a cagar la burra.
Como decimos en Catalunya, a poc a poc i bona lletra. El deseo mayoritario de los habitantes de Barcelona es que nuestro alcalde siga firme con la cruzada y con la tarea de conseguir que el ciudadano consuma sin la sensación de estar en constante peligro de indigestarse. Como cantó Leonard Cohen: first we take Manhattan, then we take Berlin.
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