Gastronomía

El vino de la semana: 10 Relíquies de Les Vinyes del Convent

El vino de la semana: 10 Relíquies de Les Vinyes del Convent
Ramón Francàs Martorell

Horta de Sant Joan

01/11/2026 06:00 15 15 0:00Audio generado por IA0:000.5x0.8x1x1.2x1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Elías Gil de Horta de Sant Joan (Terra Alta) se ha propuesto “salvar el vino rancio”. Dice que ha creado “una ONG” para elaborar rancios con los que “trascender”. Es un proyecto a muy largo plazo que acaba de estrenarse en el mercado con las primeras botellas. En 2016 inició esta apuesta criando vinos propios en damajuanas, siempre con las variedades autóctonas más identitarias de la Terra Alta: garnacha blanca y tinta. 

Asegura que “podía encontrar vinos rancios antiguos, pero no quería ningún vino que no hubiese nacido en nuestras viñas”. De hecho, añade, “cuando hemos comprado alguna barrica que tenía el preciado líquido lo hemos embotellado sin etiqueta y devuelto al propietario ya que el objetivo era conseguir la bota con sus lías”.

Un 25% de sus rancios se han criado a sol y serena en damajuanas. Suman un centenar de estos recipientes de vidrio de 50 litros de capacidad. Todas ellas se llenaron, principalmente, con garnacha blanca sobremadurada. Las primeras 40 damajuanas ya tienen 8 años de crianza. Una parte se destina a la elaboración de vinos rancios y el resto se comercializan directamente. También crían a sol y serena entre uno y dos años vinos (secos y mistelas tintas) en botellas de dos litros provenientes de Pedro Masana.

Elias Gil mostrando alguna de sus damajuanas a sol y serena Elias Gil mostrando alguna de sus damajuanas a sol y serena Ramon Francàs

Pero el factor diferencial es que ha Elias Gil ha conseguido recuperar viejísimas barricas de la región en las que se habían elaborado vinos rancios. Ha reunido más de un centenar de barricas. La gran mayoría tienen más de un siglo. Principalmente contienen rancios secos, pero algunas también son de rancios abocados. Incluso las hay que provienen de Jerez de la Frontera. 

Podía encontrar vinos rancios antiguos, pero no quería ningún vino que no hubiese nacido en nuestras viñas”

Elías Gil

Elías Gil

Propietario de Les Vinyes del Convent y de Lo Celler del Vi Ranci 

En 2019 Elías Gil inauguró una bodega específica para elaborarlos en Horta de Sant Joan, que ha bautizado como Lo Celler del Vi Ranci. Ahora este vitivinicultor de Horta de Sant Joan convertido en alquimista ya proyecta ampliarla. Todos sus rancios se comercializan amparados por la Denominación de Origen Terra Alta.

Una de las viejas botas con rancio de Elías Gil Una de las viejas botas con rancio de Elías Gil Ramon Francàs

El propietario de la también bodega Les Vinyes del Convent de Horta de Sant Joan y de una bodega de graneles (La Vinícola de Gandesa) y de Masia Bach afirma que “siempre me han gustado, como consumidor, los vinos rancios, y tengo una especial sensibilidad para apreciar las cosas antiguas y buenas”. Se reconoce como “muy sentimental”, y también como “un abogado de causas difíciles”. Profesa una notable estima por unos antepasados de los que admira su huella. De joven “bebía vinos tiernos del año y acababa con rancio, era nuestro gin-tonic”.

Ahora el vitivinicultor Elias Gil lanza los primeros vinos de este ambicioso proyecto: una garnacha criada en damajuanas sin madera (Garnatxa Nua), un rancio abocado, un rancio clásico, un rancio de gama extra (10 Relíquies) y un rancio del más alto nivel (3 Tresors).

Su 10 Relíquies se ha elaborado al 100% con uvas de la variedad garnacha blanca en diez barricas de distinta capacidad (de 250 a 16 litros). Proceden de la colindante comarca turolense del Matarraña (de un pariente de Elías Gil), la Comunitat Valenciana (Vilafranca, en la comarca de Els Ports) y Catalunya. El vino más longevo es de la añada 2016. Se presenta en una elegante botella de medio litro. Se estrena en el mercado con solo 200 botellas de medio litro, con tapón de vidrio.

Elías Gil junto a las viejas barricas de su Lo Celler del Vi Ranci Elías Gil junto a las viejas barricas de su Lo Celler del Vi Ranci Biel Capdevila

Es de bonito color caoba. Muestra notas que recuerdan a los frutos secos y al barniz de mueble viejo. Destaca por su destacada acidez y salinidad, que sumadas ofrecen una notable sapidez. Es un vino rancio único, muy singular. Es ideal con platos como la brocheta de ternasco con puré de patatas y cereza del restaurante Somiar de Valderrobres. A Elías Gil le gusta especialmente maridarlo con un buen steak tartar. También es un buen aliado para acompañar turrones y frutos o pastas secas como los carquinyolis y, en una jornada de Todos los Santos como la de hoy domingo, con la gastronomía típica de la fecha, en la que no faltan los panellets, las castañas o los boniatos. 

El bisabuelo paterno de Elías Gil, Ramón Gil, fue el primero en introducirse (y enamorarse) en el mundo del vino. Ramón construyó la primera bodega de la familia y empezó a cultivar la viña y vender vino, haciendo de este negocio su modus vivendi y su auténtica pasión. Ramón y su mujer Manuela trabajaron muy duro para comprar las tierras y la casa donde nacieron todas las generaciones venideras, cambiando así, no solo el rumbo de su vida, sino también el rumbo de toda su descendencia. Ramón rompió con muchos moldes y convenciones. A partir de ese momento, el heredero dejaría para siempre de ser el hijo mayor para dejarlo todo en manos de los más pequeños de la familia.

Una botella de 10 Relíquies en la bodega donde se cría este rancio Una botella de 10 Relíquies en la bodega donde se cría este rancio Biel Capdevila

Así, Ramón dejó la bodega a su hijo Antonio, que continuó con los trabajos de vinificación, incrementando el negocio familiar mediante la compra de uva en sus proximidades. La quinta generación, encabezada por Rodrigo Gil, padre de Elías, se dedicó a fondo a la elaboración y también a la comercialización del vino. Rodrigo heredó el talante innovador y valiente de sus antepasados: fue pionero en la instalación de maquinaria moderna para elaborar el vino.

Rodrigo Gil hizo crecer a la empresa, haciéndola fuerte en la venta de vinos a granel gracias a sus acuerdos con los actores del mundo del vino más importantes en cada momento. Desgraciadamente, Rodrigo murió joven, y Elías, el hijo pequeño, se quedó al frente, junto a su hermano mayor.

Les Vinyes del Convent nació en 2017 para rendir homenaje a toda la familia de Elías Gil, que es hijo, nieto y bisnieto de viticultores arraigados a Horta de Sant Joan y a sus viñedos. Dedicados durante las últimas décadas principalmente a la venta de vino, la familia Gil puso en marcha Les Vinyes del Convent, un proyecto personal que sirve para honrar el apellido de los suyos y su “cariño” por la viña y por su pueblo. Les Vinyes del Convent tiene como objetivo la investigación continúa para conseguir la máxima calidad y también el homenaje al origen y a sus tradiciones.

Damajuanas dispuestas en la terraza de Les Vinyes del Convent Damajuanas dispuestas en la terraza de Les Vinyes del Convent Ramon Francàs

Sus viñedos crecen en parajes singulares, con una marcada huella del territorio y una apuesta decidida por la garnacha, la variedad emblema de la comarca. Cuentan con 143 hectáreas de viñedos propios en producción, muchas de ellas en el Parc Natural dels Ports. El kilómetro 0 es otro factor clave del proyecto. Y es que sus vinos son fruto de la viticultura de proximidad. Aseguran que “dentro de cada botella se encuentra la expresión del paisaje imponente de Horta de Sant Joan y Els Ports”.

Desde el proyecto vitivinícola de Les Vinyes del Convent afirman que se encuentran ligados a dos operaciones de “arqueología vinícola”. Por un lado, está la recuperación de la garnacha alta, una subvariedad de la garnacha tinta con un comportamiento vegetal muy distinto. Se caracteriza por tener un grano más separado, permitiendo así que pase más el aire, y es algo más negra. Por otro lado, se ha recuperado también un tipo de uva moscatel de grano pequeño y rojo, que se encontraba prácticamente extinguida.

Les Vinyes del Convent se fundó en 2017 Les Vinyes del Convent se fundó en 2017 Biel Capdevila

En los viñedos que rodean la bodega se encuentran plantadas hasta cinco tipos diferentes de garnacha “con la intención de divulgar la cultura del vino entre los visitantes de la bodega”. La recuperada garnacha alta comparte aquí protagonismo con la garnacha tinta, la garnacha peluda, la garnacha tintorera y la emblemática garnacha blanca de la Terra Alta.

Elaboran unas 65.000 botellas anuales, de las que exportan entre un 5 y un 7% del total. Estados Unidos, Japón y Bélgica son sus tres principales mercados internacionales. Y apuestan decididamente por el enoturismo. Ofrecen un par de alojamientos rurales en la finca Mas de Sotorres (una masovería situada en el centro de la Reserva de la Biosfera del Parc Natural dels Ports, en Horta de Sant Joan)

Las damajuanas de Elías Gil a sol y serena con Horta de Sant Joan como telón de fondo Las damajuanas de Elías Gil a sol y serena con Horta de Sant Joan como telón de fondo Biel Capdevila

Y también proyectan reconstruir algún otro edificio cercano a viñas y parajes naturales para destinarlo a enoturismo. En la bodega de Horta de Sant Joan ofrecen una visita completa. Disponen de cocina propia y espacios para celebraciones y para actos culturales o de empresa. Y próximamente añadirán a su oferta Lo Celler del Vi Ranci.

10 Relíquies, de Les Vinyes del Convent

DO Terra Alta

Variedades de uva: Garnacha blanca  Precio: 110 euros (50 cl).

Ramón Francàs Martorell

Ramon Francàs

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