Gastronomía

¿Un Joselito en la vieja aldea de la dinastía Ming?

¿Un Joselito en la vieja aldea de la dinastía Ming?
Cristina Jolonch

Barcelona

28/10/2026 06:00 15 15 0:00Audio generado por IA0:000.5x0.8x1x1.2x1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

En el distrito montañoso de Mentougou, a una hora en coche al oeste de Pekín,  existió un pueblo que, dicen, hay que situar en el ocaso de la dinastía Ming. Sin embargo hay quien lo considera mucho más antiguo. Se llamaba Yangpoyuan, y por su proximidad al milenario templo budista de Tanzhe (año 300 d.C), algunos estudiosos sostienen que fue uno de los trece pueblos que que contribuyeron al abastecimiento de los primeros monjes. 

Cada día miles de peregrinos acuden al bellísimo templo, donde  los fieles queman varillas de incienso, de tres en tres, como ofrenda a los budas que velan por la autoconfianza, el trabajo y la esperanza. Hay quien espera pacientemente su turno en una fila para acariciar la figura colgante del pez plateado, de la cabeza a la cola y de la cola a la cabeza, por si acaso, para asegurar una buena salud. Reza un viejo proverbio chino, “primero estuvo el templo de Tanzhe; después llegó la ciudad de Pekín”.

Antiguo poblado de la dinastía Ming convertido en el Hotel Xtitan Antiguo poblado de la dinastía Ming convertido en el Hotel Xtitan Joselito

Aquella aldea de ondulados tejados que quedó en ruinas, se convirtió hace unos años en un lujoso resort, cuyo propietario quiso que cada nueva piedra se apoyara sobre el mismo suelo que en su día sostuvo una vivienda o cualquier otra edificación del viejo poblado. Se trata del Hotel Xitan, por donde los huéspedes se desplazan con toda la calma del mundo, casi levitando, entre pequeños muros de piedra, vallas de bambú, el murmullo alegre de los saltos de agua y el canto de los pájaros. Al parecer, los poderes del templo no protegieron a los nuevos inquilinos de la furia del agua, que dañó el Xitan, inaugurado en mayo de 2022, y obligó a cerrarlo durante casi un año para reconstruir de nuevo las zonas que se llevaron por delante las lluvias torrenciales que azotaron Pekín y Menthougoyu en julio de 2023.

Un momento de la cata de los Joselito Vintange en el Hotel XitanUn momento de la cata de los Joselito Vintange en el Hotel XitanJoselito

En este singular Relais&Châteaux rodeado de bosques,  reciben a los huéspedes desde un espacio abierto en el que confluyen todos los elementos naturales y suena la música del tambor zen. De arquitectura china, paisajismo japonés, espiritualidad budista y cuidada gastronomía, los huéspedes de las  38 habitaciones, todas distintas, pueden disponer de  espacios como el dedicado a los tés de colección, el bar de whisky, una cafetería minúscula, Half White Cloud Café, especializada en excelentes cafés de filtro servidos en tazas que son piezas de arte, una piscina al aire libre, un gimnasio acristalado, y hasta un nuevo templo, en el que imparten talleres dedicados al arte de preparar el incienso, de té, caligrafía o de lacado de cerámica.

El reconocido chef Zhang Yong cocinó en el lujoso hotel para JoselitoEl reconocido chef Zhang Yong cocinó en el lujoso hotel para JoselitoJoselito

Fue en ese lugar recóndito desde donde se rinde tributo a los moradores de Yangpoyuan, donde José Gómez y sus hijos José y Francisco, quisieron realizar la semana pasada esa liturgia para la que cada año buscan un lugar muy singular en el mundo: la presentación de sus jamones Joselito “Vintage”, cuya conservación comprueban en el momento mismo en que Ernesto Soriano, su experto cortador, acaricia con el cuchillo la pata del cerdo ibérico de bellota. Esta vez la cata no se acompañó de vinos, sino de tés de la colección del propietario del hotel, entusiasta gastrónomo. Los vinos exquisitos se reservarían para la cena que prosiguió, en el mismo hotel, donde cocinó haciendo una excepción Zang Yhong (hace tiempo que no se expone en las cocinas) uno de los grandes chefs del país y líder del grupo Xing Rong Ji. 

De la misma manera que el jamón se probó de menos antiguo a más, igual se hizo con esos tés que lo acompañaron, hasta llegar a la joya de la corona, el preciado “Tortilla de hierro”, de 76 años, del que se dice que tomarlo es “beberse el tiempo”. Probar cada bocado de esos viejos perniles, en cambio, es hacer un pulso con el tiempo. Las primeras lascas pertenecían a unapieza del 2020; siguieron las de una del 2016, del 2014 y finalmente del producto estrella de la colección Vintage, un jamón del 2006 que sorprendió por su vitalidad.

Unas lonchas de la añada del 2006, el más antiguo jamón de la colecciónUnas lonchas de la añada del 2006, el más antiguo jamón de la colecciónJoselito

Más aún, quizás, que cuando se cató otra pieza de ese mismo año en 2015. Esta vez con grasa de tonalidades del dorado al rosáceo y una consistencia blanda y untuosa. El jamón, entre el rojo intenso y el rosa pálido, conserva un abundante veteado de grasa que se fundía en el paladar. De sabor suave y delicado, ligeramente dulce al principio,  la grasa iba destacando a medida da que se fundía en  en el paladar.

Una mujer recibe a los huéspedes del Xitan con la música del tambor zenUna mujer recibe a los huéspedes del Xitan con la música del tambor zenJoselito

El restaurante gastronómico del hotel, The House of Rong,  pertenece a Xin Rong Ji, uno de los principales grupos de restauración dedicado a la alta cocina china, con diversas estrellas Michelin en sus restaurantes. Zhang Yong, el chef al frente de este grupo, aceptó la invitación para cocinar la cena organizada por Joselito, en al que incorporó algunas de las carnes de la firma en platos a los que fue intercalando sus clásicos, con productos de temporada y técnicas tradicionales chinas. 

El templo budista milenario de TanzhéEl templo budista milenario de TanzhéC.J.

Circula en la región una leyenda culinaria que habla de las enormes ollas de Tanzhé, a las que  se atribuía la peculiaridad de permitir retirar la arena sin perder los granos de arroz, debido a que en el fondo tenían una cavidad donde las partículas minerales más pesadas podían acumularse durante la cocción y la agitación, mientras el cereal permanecía en el líquido. El objetivo, según el mismo relato, era poder  alimentar diariamente desde el gran monasterio a una comunidad numerosa. Preparar comida, conservar el grano y evitar desperdicios era, según cuentan, una actividad colectiva tan necesaria como la meditación o la oración.

En el mismo recinto del templo hay un establecimiento que combina alojamiento y cocina vegetariana. Probamos las setas, las verduras de temporada, los cereales y las hierbas aromáticas. Busca reproducir una alimentación más ligera y contemplativa, aunque utiliza presentaciones y técnicas propias de la restauración contemporánea.

Sobre los restos del antiguo pueblo de Yangpoyuan, el Xitan invita a la contemplación, al disfrute de la naturaleza, el bienestar y el silencio, que remiten al paisaje cultural budista de la zona. José Gómez padre es un enamorado de la cultura china desde que hace varias décadas empezó a viajar asiduamente al país asiático, donde tiene muchos amigos y clientes. En China son grandes consumidores de cerdo y su jamón es muy apreciado. Preguntamos al chef Zhang Yong si los paladares occidentales están dotados para distinguir esos matices de texturas y sabores tan propios de la cocina china. Con calma, pontifica: “Por supuesto, en Occidente hay una gran sensibilidad y los paladares de todos los humanos son parecidos”.  

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

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Periodista barcelonesa, trabaja en La Vanguardia desde 1989, donde escribe sobre gastronomía y dirige el canal Comer en la web de este diario. Ha impulsado, junto a Fundación Raíces, el proyecto social Cocina Cociencia, dedicado a la inmersión social y laboral de jóvenes en riesgo de exclusión a través de la restauración.

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