Los quesos también tienen temporada: por qué no deberíamos comer los mismos todo el año
En los últimos años, la proximidad y la temporada se han convertido en argumentos imprescindibles en la carta de muchos restaurantes. Los chefs reivindican las alcachofas del Prat, los tomates solo en verano o las setas cuando llegan las primeras lluvias. Sin embargo, este discurso no acaba de consolidarse cuando se trata de quesos o vinos. Aunque poco a poco se está prestando más atención a las producciones locales, sigue ocurriendo que quesos llegados de cientos de kilómetros tengan presencia en cartas en las que, por otro lado, se reivindican con orgullo verduras, carnes y pescados de proximidad.
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