Siempre diré que la Costa Cálida tiene un encanto especial después del verano, pero también hay parajes naturales en la Región de Murcia lejos del litoral que ofrecen entornos de gran belleza en pleno otoño. Sin castañares ni hayedos, en el noroeste nos espera sin embargo la Reserva Natural de los Sotos y Bosque de Ribera de Cañaverosa, un enclave único de acceso libre que se puede conocer fácilmente con una ruta muy fácil para toda la familia. Con una suculenta recompensa al final.
Se trata de un espacio protegido de 225 hectáreas situado entre los municipios de Moratalla y Calasparra, la única Reserva Natural terrestre de la Región y de los pocos parajes con paisaje de ribera que quedan. Otoño y primavera son las mejores épocas para visitarlo, cuando las temperaturas son suaves y la vegetación luce con una gama de colores vibrantes que regala muchas vistas de postal. Si tenemos la suerte de ir después de que las lluvias hayan sido generosas, pero sin excesos, lo disfrutaremos aún más.
Lo más recomendable es emprender la ruta llamada Senda de la Huertecica, llamada así porque atraviesa el paraje homónimo, donde aún hoy se mantienen unos pequeños cultivos con bancales muy estrechos que aprovechan el reducido espacio que queda entre el margen del río y la montaña. La ruta, bien señalizada, ofrece un recorrido sencillo circular de 4,40 km, con algunos paneles explicativos y puntos de interés que se pueden conocer previamente pasando por el Punto de Información de Cañaverosa, junto al Santuario Virgen de la Esperanza, con una pintoresca ermita excavada en la roca que se puede visitar antes o después de la senda.
Tras pasar por el paraje de Las Juntas, donde se unen el río Segura y el río Moratalla, la senda se adentra en el bosque de ribera, que va cambiando de tonalidades a medida que avanza el otoño o despierta la primavera. Una frondosa masa vegetal de álamos blancos, chopos, sauces, fresnos y olmos, que, junto a la diversidad de arbustos, sirve de refugio a fauna fluvial amenazada como la nutria europea, el martín pescador y el galápago leproso, entre otras especies.
El mirador del Campillo, en una terraza fluvial elevada, ofrece una gran vista panorámica de la zona, permitiendo distinguir cómo el paisaje se divide entre la frondosidad del bosque de ribera y la zona más seca y árida del monte; es un lugar ideal para el avistamiento de aves como el del águila perdicera, en peligro de extinción en la Región de Murcia o, el de la culebrera europea.
De vuelta al punto de partida, se puede visitar la mencionada ermita del santuario, o recobrar fuerzas en la zona de picnic habilitada junto al río. Claro que quizá es más recomendable aprovechar que se está en la cuna del Arroz de Calasparra, con Denominación de Origen Protegida, cuyos arrozales de cultivo se pueden contemplar en la zona, para comer alguna de las especialidades del municipio. Buenas opciones son el arroz con conejo y serranas (caracoles), el arroz de verduras de la huerta o el muy tradicional arroz con costillejas.
El restaurante Coto los Riñales es una opción muy recomendable para comer bien a buen precio, situado a las afueras de Calasparra, con una completa carta de arroces además de tapas, pescados y carnes, y fantásticos postres caseros.
Imágenes | Flickr/José Manuel Sanz - Turismo Región de Murcia - Coto los Riñales
- La noticia La única Reserva Natural terrestre de Murcia tiene una ruta que parece una postal de otoño: un bosque de ribera con nutrias donde comer el mejor arroz fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Liliana Fuchs .



