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En EEUU las bebidas de Halloween tienen aspecto terrorífico. En Canadá dicen “sujétame el cubata” y meten un dedo de pie momificado real

En EEUU las bebidas de Halloween tienen aspecto terrorífico. En Canadá dicen “sujétame el cubata” y meten un dedo de pie momificado real

En EEUU las bebidas de Halloween tienen aspecto terrorífico. En Canadá dicen “sujétame el cubata” y meten un dedo de pie momificado real

Tus ojos no te engañan: eso que hay dentro del vaso de la imagen que encabeza este texto es, efectivamente, un dedo. Un dedo del pie con su uña, para ser más exactos. Un dedo humano momificado flotando en el fondo de algún líquido que bien podría ser formol, pero es whisky. Es probablemente la bebida más repugnante y grotesca del mundo, pero llena de orgullo al pueblo que lo inventó.

Tiene su nombre oficial y todo; la criatura se llama Sourtoe Cocktail, un cóctel de dedo agrio, jugando un poco también con la lengua. Y ya que estamos juguetones, precisamente la lengua es un apéndice que no debemos perder de nuestro control si nos aventuramos a ingerir este mejunje, porque está prohibido chupar, masticar o tragarse el dedo bajo multa. Y sí, me temo que esto último ha ocurrido en más de una ocasión.

Para probar el invento hay que viajar hasta el noroeste de Canadá, concretamente hasta el histórico territorio del Yukón, mitificado en tantas ocasiones en el cine y la literatura por ser el epicentro de la fiebre del oro de Klondike de finales del siglo XIX. Un lugar de enorme belleza natural, con pequeños pueblos de casas de madera que parecen pertenecer a otra época perdidos entre majestuosas montañas, frondosos bosques e inmensos lagos y ríos. Y en esa imagen mitificada por la cultura popular encaja a la perfección Dawson City, corazón de Klondike y hogar del bar que, sin quererlo, se ha convertido en la gran atracción del lugar en apenas unas décadas.

Dawson City

La fiebre del oro que levantó un pueblo

Dawson City nunca habría existido de no haber estado marcado su territorio por Beringia, un puente de tierra formado durante la última glaciación que conectaba un amplísimo terreno desde el extremo oriental de la Siberia asiática, el oeste de Alaska y la mayor parte del mar de Bering actual. Aquel periodo dio forma al paisaje único de la zona, dotándolo de sus preciados recursos naturales que permitió los primeros asentamientos de los Tr’ondëk Hwëch’in, índigenas de la Primera Nación canadiense que sigue formando parte de la comunidad local.

Era una tierra perdida de la mano de Dios hasta que, en 1896, los exploradores George Carmack, Dawson Charlie y Skookum Jim Mason encontraron oro en el lecho del arroyo Bonanza, un afluente del río Klondike, en las afueras del primitivo poblado. Todo cambiaría radicalmente a partir de esos momentos.

Se corrió rápidamente la voz y fueron decenas de miles los buscadores de oro, exploradores y mineros los que acudieron a la villa en busca de fortuna, aunque no todos llegaron. Mientras dos residentes del Yukón, Joe Ladue y Arthur Harper compraron, registraron y fundaron el emplazamiento del pueblo de Dawson City, hasta 100.000 valientes se estima que partieron a pie hacia Klondike procedentes de todo el país, de los que finalmente llegarían unos 30.000. La carrera por hacerse rico buscando las pepitas de oro había comenzado, y el pueblo creció en paralelo con ella.

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Hoy en día todavía quedan rastros de aquella febril actividad como parte del patrimonio histórico, cultural, económico y social de la pequeña ciudad. Con poco más de 1.500 habitantes, a 96 kilómetros de la frontera con Alaska, hoy es el turismo el que mueve la economía de una población formada por una curiosa mezcla de mineros, indígenas, aventureros, artistas y herederos de aquellos pioneros, que han echado raíces en la tierra. Con una estética que recuerda al Viejo Oeste, Dawson conserva sus casas de madera de colores, calles sin asfaltar, salones, tabernas y edificios históricos que casi parecen el decorado de una película o un parque temático.

Una de esas tracciones es el Sourdough Saloon, un pub tradicional cuya bebida podría confundir a quienes lo visiten en octubre como una edición especial de Halloween, pero no tiene nada de trampantojo.

La culpa fue de la Ley Seca

No es la fiebre del oro la que nos lleva al nacimiento del tenebroso cóctel, sino otro periodo también algo febril de la historia de Estados Unidos, la Ley Seca (1920-1933). Según la historia oficial, dos hermanos contrabandistas de ron, Louie y Otto Linken, cruzaban las gélidas y agrestes tierras transfronterizas de Canadá y Alaska cuando se les vino encima una de sus temidas ventiscas. Louie puso pie a tierra para ayudar a sus perros de trineo, empapándose los pies en la nieve helada.

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Continuaron su camino bajo el temporal sin detenerse, pero la exposición continua a las gélidas temperaturas terminaron por congelar, literalmente, el dedo gordo de uno de los pies de Linken. Para evitar que se desarrollara gangrena (la muerte del tejido corporal o necrosis) por todo el pie, su hermano, previa ingesta de una considerable cantidad de ron a falta de anestesia, le amputó el dedo con un hachazo limpio. 

Imbuidos por la emocionante euforia del momento —y del ron—, los hermanos decidieron que aquella hazaña merecía ser conservada en forma de souvenir, así que guardaron el dedo en un bote lleno de alcohol y continuaron su camino huyendo de las autoridades.

Años más tarde, a principios de la década de 1970, un vecino de Dawson, Dick Stevenson, conocido como «Capitán Dick», encontró el frasco mientras limpiaba la vieja cabaña abandonada de los hermanos. Y por motivos que nadie sabe ni sabrá nunca, decidió llevárselo a su bar para convertirlo en el ingrediente de una bebida. Y así, en 1973, nació el Sourtoe.

Cocktail4

La estrafalaria atracción que roza el canibalismo

Desde su nacimiento, probablemente en alguna noche fría de etílico ambiente distendido entre los parroquianos, el cóctel Sourtoe ha vivido muchas aventuras. Tuvo que parecer una idea magnífica a los demás empleados y clientes del Sourdough Saloon, el bar de un hotel que hoy pertenece a la cadena Coast Hotels, porque no se quedaría en una mera anécdota escabrosa. El dedo congelado se incorporó a la oferta permanente del bar y no tardaría en desarrollar toda una iconografía y ritual propio.

El primigenio Capitán Dick tuvo la idea de convertir en sourdoughs honorarios de pleno derecho a quienes se atrevieran a tomar la bebida. Aunque la palabra 'sourdough' se traduce como 'masa madre' (literalmente es 'masa agria'), en la jerga de la fiebre del oro se empleaba como sinónimo de lugareño. Tras retar a sus amigos y vecinos, la historia del trago con un dedo momificado se fue difundiendo por la zona, atrayendo cada vez a más turistas y visitantes. Y así nació el Sourtoe Cocktail Club.

Cocktail Ig @downtownhoteldawson

Para pertenecer al club, que suma ya más de 140.000 miembros, solo hay que tener un estómago fuerte y seguir unas pequeñas reglas. Puedes pedirlo de cualquier licor, pero la tradición manda degustarlo con un trago de Yukon Jack, el whisky local. El camarero te servirá un vaso de chupito de la bebida y deberás pronunciar el juramento oficial. Solo entonces se te depositará tu correspondiente dedo en el líquido, siendo muy recomendable no mirarlo demasiado. 

La norma esencial reza “You can drink it fast, you can drink it slow, but your lips have gotta touch the toe”; puedes beberlo rápido, puedes beberlo lento, pero tus labios deben tocar el dedo. Si no hay contacto con el miembro, no entras en el club. Pero, recordemos, nada de chupar, masticar o, Dios no lo quiera, tragar. Además del disgusto, si lo haces deberás pagar una multa de 2.500 dólares canadienses, algo más de 1.500 euros. Desafortunadamente, ha habido casos de ingesta accidental: fue muy sonado el caso de un hombre que, en 2013, se tragó el dedo del pie a propósito y fue expulsado de la ciudad por conducta antideportiva.

Capitan

Tal y como cuenta Hillary Richard, de BBC, que ha podido probarlo en persona, el dedo original del contrabandista se ha perdido —hace años que un cliente se lo tragó sin querer—, pero el catálogo de dedos nunca ha dejado de crecer. Proceden de donaciones, motivadas por la popularidad y el cariño que la gente tiene a su historia y a la figura del actual Capitán, Terry Lee, que ha asumido el rol tras la muerte del Dick en 2019. Hoy el bar tiene unos 25 dedos momificados disponibles, de muy diversas procedencias.

El Sourtoe es ya un icono de Dawson City y ha conseguido igualar la fama que tiene el pueblo como cuna histórica de la Fiebre del oro. Se considera un rito iniciático y una experiencia de esas que 'hay que hacer' si pasas por la zona. En temporada alta, en verano, pueden servir decenas de chupitos en una jornada. El pasado mes de junio se batió el récord con 156 de bebidas con dedo en una sola noche.

Imágenes | The Downtow Hotel - Dawson city

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- La noticia En EEUU las bebidas de Halloween tienen aspecto terrorífico. En Canadá dicen “sujétame el cubata” y meten un dedo de pie momificado real fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Liliana Fuchs .

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