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El truco para que la soja texturizada no te sepa a corcho gomoso es no hacer ni caso de las instrucciones del paquete

El truco para que la soja texturizada no te sepa a corcho gomoso es no hacer ni caso de las instrucciones del paquete

El truco para que la soja texturizada no te sepa a corcho gomoso es no hacer ni caso de las instrucciones del paquete

La soja texturizada es un ingrediente fabuloso para tener siempre en la despensa, seas o no vegano. Es rica en proteínas de calidad, aguanta meses sin estropearse y se cocina en un momento de mil formas, pero a mucha gente le echa para atrás la textura que tiene. El problema, sin embargo, tiene fácil solución si ignoras lo que te dice el paquete que tienes que hacer. Pasa del remojo.

¿Por qué poner a remojo la soja texturizada? La teoría es simple: es un alimento deshidratado, seco, elaborado por extrusión a partir de harina de soja. Pero no es como la pasta, que además de estar seca necesita cocerse; en teoría la soja texturizada podrías comértela tal cual sale del paquete. No lo recomendamos, pero es posible. El remojo busca rehidratarla antes de usarla o consumirla, volviéndola tierna y aumentando su volumen. También hace que se vuelva gomosa y sin sabor.

Es casi como una potente esponja que se hinchará todo lo posible absorbiendo el agua. Si por sí misma ya tiene un sabor neutro, al llenarla de agua tendremos como una goma sosa que no sabe a nada ni resulta muy agradable al masticar. Según la receta podremos darle algo más de gracia, como si fuera carne picada o troceada —según el grosor que tenga—, pero necesitaremos muchos condimentos y más ingredientes para que sea sabrosa de verdad.

Todo sobre la soja texturizada: qué es, cuál es su valor nutricional, cómo se cocina y ocho recetas para disfrutarla En Directo al Paladar Todo sobre la soja texturizada: qué es, cuál es su valor nutricional, cómo se cocina y ocho recetas para disfrutarla

Y es que, una vez rehidratada, es difícil que coja nuevos sabores o cambie de textura. Por eso no hay que remojarla en agua sola nunca si quieres que quede muy rica.

En su lugar, es más recomendable empezar a cocinar la receta con la soja texturizada directamente en crudo, dejando que se vaya hidratando poco a poco con los demás ingredientes de la receta. Si va a ir todo en la misma sartén, es una buena idea dorarla ligeramente con algo de aceite y especias, como cuando se nacara el arroz, e ir agregando verduras que suelten líquido, caldo, salsa de soja o similar, vino blanco, etc. O se puede echar un poco de agua cuando ya la hemos sofreído previamente, pero sin sumergirla del todo.

Otro método alternativo es marinar a la vez que se hidrata, combinando en el agua de remojo ingredientes que aporten sabor: especias, hierbas frescas, ajo picado, jengibre rallado, un aceite aromático, vinagre, salsa de soja, tamari, Worcestershire, miso, líquido de encurtidos, caldo, agua de remojar setas... Sea como sea, si la hidratas primero, recuerda escurrirla muy bien antes de continuar con la elaboración.

Y para corregir la textura gomosa, cocínala como las setas, a fuego fuerte dejando que suelten todo el líquido que lleven dentro para que se doren bien y conseguir reacción de Maillard antes de mezclarla con más ingredientes.

Imagen | Vitónica

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- La noticia El truco para que la soja texturizada no te sepa a corcho gomoso es no hacer ni caso de las instrucciones del paquete fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Liliana Fuchs .

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