Con el cambio de estación y la llegada de los primeros días fríos, la cocina se empieza a llenar de platos acogedores y preparaciones al horno. Y, de entre todas las hortalizas del otoño, esta es la temporada por excelencia de la calabaza. una de las verduras más emblemáticas de estos meses que destaca por su rico valor nutricional y su gran presencia en nuestra gastronomía.
Lejos de limitarse a una única opción, existe una amplísima familia de variedades con formas, tonalidades y texturas muy distintas que multiplican su juego culinario. A continuación, repasamos sus propiedades más destacadas, los trucos para elegirla y conservarla en casa, y las mejores ideas para disfrutarla en la mesa.
De todas las formas, texturas y colores
Para adaptarse a cualquier receta y paladar, existen diferentes tipos de calabaza con sus particularidades muy definidas:
1Calabaza de invierno o gigante: de gran tamaño y un vibrante color naranja, destaca por una piel fina y suave y una pulpa consistente, lo que la hace idónea para asar al horno o para convertirla en cremas y purés aterciopelados.
2Calabaza cacahuete: fácilmente reconocible por su silueta alargada y forma de pera. En su interior esconde una pulpa anaranjada, dulce y muy cremosa. Resulta excelente tanto para elaborar cremas de cuchara como para recetas de repostería. Además, si se mantiene entera y sin abrir, aguanta perfectamente durante meses.
3Calabaza espagueti: con una forma cilíndrica y un tono amarillo o anaranjado, guarda una sorpresa en su cocción: su pulpa se deshace de forma natural en hebras finas que recuerdan a los espaguetis. Sabe especialmente deliciosa y se sirve con queso y hierbas aromáticas, o simplemente aderezada con sal, pimienta y mantequilla.
4Bonetera: es de aspecto aplanado y permite múltiples elaboraciones (frita, al horno o rellena). Se recomienda consumirla cuando todavía es pequeña, momento en el cual está mucho más tierna.
5Turbante: de estética llamativa y singular, cuenta con una pulpa algo más escasa pero muy sabrosa, perfecta para enriquecer purés y caldos.
6Cabello de ángel: es la variedad tradicional por excelencia para elaborar el dulce artesanal homónimo que rellena empanadillas y hojaldres.
La calabaza espagueti destaca por su pulpa, que al cocinarse se transforma en finas hebras similares a los espaguetisElena VeselovaNutrición, ligereza y bienestar para el organismo
Más allá de su sabor suave y aromático, incorporar la calabaza a los menús familiares es una decisión saludable respaldada por su equilibrado perfil nutricional:
1Aliada para mantener el peso: al estar compuesta principalmente por agua, aporta muy pocas calorías. Además, su contenido en fibra genera una agradable sensación de saciedad y agiliza el proceso digestivo. Un buen truco es tomarla caliente en puré o crema, lo que calma el apetito y ayuda a controlar las cantidades que ingerimos.
2Fortalece el sistema inmunológico: los betacarotenos presentes en esta hortaliza, que el organismo transforma en vitamina A, son beneficiosos a la hora de ayudar a reforzar el sistema inmunológico celular, ya que se trata de un potente antioxidante natural. Sus pipas machacadas son muy buenas a la hora de eliminar y acabar con parásitos intestinales.
3Protección para la salud ocular: concentra antioxidantes de primer nivel como la vitamina C, la vitamina E y los betacarotenos, nutrientes clave para cuidar la vista y prevenir el desgaste o daño degenerativo.
4Regulación del tránsito intestinal: su equilibrio entre fibra soluble e insoluble convierte a la calabaza en un bálsamo digestivo que ayuda a combatir el estreñimiento de forma natural.
Versatilidad culinaria entre fogones
Para muchos, la gran baza de la calabaza se traduce en su capacidad para amoldarse a técnicas dulces y saladas. Queda tierna y jugosa al vapor o hervida, y gana matices caramelizados cuando se hornea cortada en rodajas con un hilo de miel. Además, queda bien tanto de base para primeros platos como de guarnición o ingrediente en postres.
Por otro lado, su toque sutilmente dulce casa a la perfección con especias cálidas como la canela, la vainilla, el comino o el jengibre, así como con notas mediterráneas de tomillo y romero. Para las sopas otoñales, el curry o los toques cítricos de naranja potencian su sabor. Y, en elaboraciones saladas con carnes y pescados, una alternativa infalible es macerarla previamente en un aliño de salsa de soja, hierbas aromáticas y un toque de ajo.
Gracias a su alto porcentaje de agua y gran riqueza en fibra, la calabaza es una hortaliza saciante y con muy pocas calorías
Consejos de compra y conservación de la calabaza
Para dar con la pieza perfecta, basta con prestar atención a un par de detalles visuales y táctiles en el momento de hacer la compra. En primer lugar, es clave fijarse en la corteza: su piel debe ser firme, gruesa y presentarse intacta, sin grietas ni magulladuras, siendo además un gran indicador de frescura que conserve el pedúnculo o rabillo original.
Asimismo, la prueba del peso nunca falla; al sostenerla con las manos, la calabaza debe sentirse densa y pesada en proporción directa a su tamaño. Una vez en casa, una pieza entera se mantendrá en perfectas condiciones durante semanas siempre que se almacene en un rincón fresco, seco y bien aireado.
Y, si se opta por adquirirla ya cortada o te sobra alguna porción tras cocinar, basta con guardarla en el frigorífico protegiendo la zona de la pulpa con papel film transparente o dentro de una bolsa perforada, donde aguantará al menos una semana sin perder ninguna de sus propiedades.
Recetas otoñales para sacar todo el partido a la calabaza
Sinónimo de reconforto y de momentos de disfrute casero, esta joya natural y versátil encaja en cualquier comida del día. Para demostrártelo, te proponemos dos recetas saladas y dulces con las que enriquecer tu menú este otoño.
1Lasaña de calabaza y queso
Ingredientes ● 12 placas de lasaña ● 600 g de pulpa de calabaza (tipo cacahuete o gigante) ● 250 g de queso ricotta o requesón ● 100 g de queso parmesano rallado ● Nuez moscada ● Sal y pimienta negra ● Aceite de oliva virgen extra Elaboración 1. Trocea la calabaza y cocínala al horno o al vapor hasta que quede completamente tierna. 2. Aplástala con un tenedor hasta obtener un puré homogéneo y sazona con sal, pimienta negra y una pizca de nuez moscada. 3. Cuece las placas de pasta en agua hirviendo con sal siguiendo las indicaciones del envase y escúrrelas con cuidado. 4. Pincela una fuente apta para horno con un hilo de aceite de oliva y coloca una primera capa de placas de lasaña. 5. Extiende una capa del puré de calabaza y reparte cucharaditas de queso ricotta por encima. 6. Repite el proceso alternando capas de pasta, calabaza y ricotta hasta agotar los ingredientes, finalizando con una capa de pasta. 7. Cubre toda la superficie con el queso parmesano rallado. 8. Hornea a 200 °C durante unos 20 minutos hasta que la pasta esté cocida y la superficie quede dorada y gratinada. 9. Deja reposar cinco minutos antes de cortar y servir caliente.
2Madalenas de calabaza y pepitas de chocolate
Ingredientes ● 200 g de puré de calabaza asada o cocida ● 200 g de harina de trigo ● 120 g de azúcar ● 2 huevos ● 80 ml de aceite de oliva suave ● 1 sobre (16 g) de levadura química en polvo ● 1 cucharadita de canela en polvo ● 80 g de chispas o pepitas de chocolate negro Elaboración 1. Precalienta el horno a 180 °C y coloca cápsulas de papel en un molde múltiple para madalenas. 2. Bate los huevos junto con el azúcar en un cuenco amplio hasta obtener una textura ligeramente cremosa. 3. Añade el aceite suave y el puré de calabaza, mezclando hasta integrar todos los ingredientes húmedos. 4. Tamiza sobre otro recipiente la harina, la levadura química y la canela. 5. Vierte los ingredientes secos sobre la mezcla húmeda e integra con una espátula mediante movimientos suaves y envolventes, sin batir en exceso. 6. Añade las pepitas de chocolate e incorpóralas de forma homogénea a la masa. 7. Reparte la masa en los moldes llenando aproximadamente tres cuartas partes de su capacidad. 8. Hornea a 180 °C durante 20-25 minutos, comprobando el punto de cocción con un palillo en el centro de una de las madalenas. 9. Retira del horno, deja templar unos minutos sobre una rejilla y sirve.
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