¿A quién no le va a gustar una cascada? Son sin duda uno de los fenómenos naturales más espectaculares para ver en vivo, pero llegar hasta ellas no siempre es sencillo. Si buscamos una ruta de senderismo accesible para toda la familia, en Asturias nos espera una de las más populares en Villayón, en plena cuenca del río Navia. Un Monumento Natural que no decepciona, ideal para visitar otoño o primavera, cuando el bosque luce en todo su esplendor.
Hablamos de las Cascadas de Oneta, un conjunto de tres saltos de agua que jalonan el curso del río Acebo, en la comarca occidental de Asturias. Se trata de tres cascadas con nombre propio, la Firbia, la Ulloa y la Maseirúa, siendo la primera de ellas la más espectacular por su tamaño y belleza. A pocos metros aparece su hermana pequeña, mientras que la Maseirúa solo se insinúa a través de la espesura boscosa, pues su acceso no está señalizado y tratar de alcanzarla podría ser peligroso. Pero ni falta que hace.
La gran ventaja de esta ruta es que ofrece un paseo magnífico en plena naturaleza con muy poco esfuerzo, ya que en apenas una hora se puede haber completado el recorrido, con 30 minutos de ida y otros tantos de vuelta. El camino es accesible, está bien señalizado y apenas hay desnivel, por lo que es ideal para familias o aficionados a la naturaleza que no tengan mucha experiencia en travesías que exigen algo más de experiencia o esfuerzo.
La ruta parte de la aldea de Oneta, donde se puede encontrar aparcamiento en el parking público. Hay que dirigirse hacia el sur, pasando la ermita de Santa María de Oneta, hasta el cartel que indica el inicio del sendero, que pronto deja el asfalto para convertirse en un camino de tierra que va en progresivo descenso.
El paseo en sí mismo es más que recomendable por el entorno en el que transcurre, un bosque frondoso típico del interior de Asturias, de un verde que se tiñe de colores en otoño, con castaños, robles, fresnos y alisos, que en ocasiones llegan a ocultar casi por completo la luz del sol. Un bosque que parece salido de un cuento en el que habitan seres mágicos en su espesura, una sensación que se acrecienta al estar siempre acompañados del constante murmullo del agua y de los animales que allí habitan.
La Firbia, la primera cascada, es un impresionante salto de agua de 38 metros que discurre por una pared de roca cubierta de musgo, cuyas aguas caen en una poza natural de aguas cristalinas. Más adelante, un cartel indica por dónde seguir, atravesando un puente de piedra, para llegar hasta la segunda cascada que, si bien es más pequeña y con menos verticalidad, también puede presumir de belleza. El entorno natural que la enmarca invita a detenerse y disfrutar un rato del paisaje y la calma antes de emprender la vuelta.
Además del bosque y las cascadas, la ruta permite conocer las infraestructuras hidráulicas antiguas que hace décadas abastecían a las poblaciones de la zona, con los restos del canal y las ruinas de varios molinos de agua.
De nuevo en Oneta, si la excursión ha abierto el apetito se pueden reponer fuerzas en Casa Nito Villayón, un hostal rural cuyo en cuyo resturante la cocina es casera, abundante, muy barata y auténticamente asturiana. Además del recomendable menú del día, que suele ser más que generoso en las cantidades, hay una carta bastante completa en la que nunca falta la cuchara. Hacen fabada, pero es el pote asturiano el plato que más renombre le ha dado a su cocina, con el que han logrado incluso el segundo premio en el concurso que se celebra anualmente en el Principado.
Arroces, pescados, carnes y más guisos con verduras de temporada completan una carta que sabe a cocina de toda la vida, y donde es recomendable dejar hueco para alguno de sus postres caseros. El arroz con leche no falla, aunque también preparan flan, tarta de queso y requesón con miel de la zona.
Imágenes | Turismo de Asturias - Manuel Velázquez - Casa Nito Villayón
- La noticia La ruta fácil de Asturias con cascadas que son Monumento Natural: un bosque de cuento y el mejor pote casero para reponer fuerzas fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Liliana Fuchs .



