Gastronomía

De la freidora de aire al cocido: un estudio español revela qué cambia entre generaciones y qué recetas se resisten a desaparecer

De la freidora de aire al cocido: un estudio español revela qué cambia entre generaciones y qué recetas se resisten a desaparecer

27/09/2026 17:14 15 15 0:00Audio generado por IA0:000.5x0.8x1x1.2x1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

La manera de cocinar cambia con la edad, pero no siempre en la dirección que cabría imaginar. Los jóvenes no están abandonando necesariamente la cocina tradicional y los mayores tampoco permanecen ajenos a aparatos como la freidora de aire, el microondas o los robots de cocina. Entre ambos extremos aparece una combinación de continuidad y adaptación.

Así lo sugiere un estudio cualitativo realizado en España que comparó las experiencias de 26 adultos menores de 30 años y 52 mayores de 59, seleccionados de una muestra inicial de 169 participantes. Los investigadores analizaron recuerdos culinarios, platos considerados indispensables, dificultades para cocinar y motivos para hacerlo a partir de respuestas recogidas entre noviembre de 2025 y enero de 2026.

La freidora de aire aparece como respuesta a la falta de tiempo

Entre los participantes menores de 30 años, una de las principales dificultades para cocinar era encontrar tiempo entre estudios, trabajo y otras obligaciones. Algunos mencionaron también la falta de conocimientos culinarios, lo que podía llevarlos a simplificar recetas o elegir preparaciones más rápidas. Ahí entran aparatos como la freidora de aire, el microondas o los recipientes de silicona para cocinar al vapor.

La freidora de aire y otros aparatos rápidos ayudan a muchos jóvenes a cocinar en casa cuando el principal obstáculo es la falta de tiempo. La freidora de aire y otros aparatos rápidos ayudan a muchos jóvenes a cocinar en casa cuando el principal obstáculo es la falta de tiempo. 

Los investigadores interpretan este patrón no tanto como un abandono de la cocina heredada, sino como una modernización de la forma de prepararla. Algunos jóvenes reducen las frituras y recurren más a la plancha, al horno o a electrodomésticos rápidos, mientras intentan consumir alimentos menos procesados al empezar a vivir de manera independiente.

Los mayores también han llenado la cocina de tecnología

La diferencia generacional se vuelve menos evidente cuando se observa al grupo de más de 59 años. Aunque sus recuerdos están mucho más relacionados con guisos lentos, ingredientes sencillos y recetas familiares, muchos también han incorporado ollas a presión, placas de inducción, microondas, freidoras de aire y robots como Thermomix a su cocina cotidiana.

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La diferencia está en el motivo. Mientras para los jóvenes estos aparatos ayudan principalmente a combatir la falta de tiempo, entre los mayores sirven también para reducir el esfuerzo físico. La jubilación puede proporcionar más horas disponibles, pero algunos participantes mencionan cansancio, problemas de movilidad o simplemente menos ganas de cocinar todos los días.

El cocido y las lentejas atraviesan las generaciones

La coincidencia más llamativa aparece al preguntar por aquellas comidas que consideran memorables o indispensables. Entre los jóvenes surgen recetas vinculadas a padres y abuelos, desde tortilla de patatas hasta pasta familiar, pero también lentejas, cocido y paella. Uno de los participantes resumía su vínculo con las lentejas y el cocido diciendo que le parecían comidas “de casa”.

El cocido, las lentejas y otros platos de cuchara siguen apareciendo como recetas ligadas al hogar, la familia y los recuerdos en jóvenes y mayores. El cocido, las lentejas y otros platos de cuchara siguen apareciendo como recetas ligadas al hogar, la familia y los recuerdos en jóvenes y mayores. Juan Manuel Bellver

Entre los mayores, los platos de cuchara aparecen todavía con más fuerza. Lentejas guisadas, cocido madrileño, croquetas, albóndigas o recetas asociadas a Navidad se mezclan con recuerdos de madres y abuelas. Para los investigadores, estas preparaciones funcionan como una especie de ancla culinaria, capaz de conservar un vínculo con la identidad familiar incluso cuando cambian las técnicas y los estilos de vida.

Cocinar para alguien importa casi tanto como la receta

Hay otra coincidencia entre generaciones que va más allá de los ingredientes: cocinar resulta más atractivo cuando la comida se comparte. Entre los jóvenes, preparar algo con amigos o para la pareja puede convertir una obligación cotidiana en una actividad social. Entre los mayores, recibir a hijos, familiares o invitados aparece como uno de los principales motivos para dedicar más tiempo a la cocina.

El estudio describe así dos generaciones con obstáculos distintos, pero una motivación bastante parecida. Los jóvenes quieren más tiempo; algunos mayores tienen ese tiempo, pero pueden perder motivación cuando cocinan únicamente para sí mismos. En ambos casos, compartir la mesa hace que cocinar tenga más sentido.

Es una fotografía pequeña, no el retrato de toda España

Los propios autores piden cautela al interpretar los resultados. Se trata de un trabajo cualitativo y exploratorio basado en respuestas online, no de una encuesta representativa de toda la población española. Además, el grupo de mayores duplicaba en tamaño al de jóvenes y el reclutamiento digital pudo atraer a personas especialmente interesadas en alimentación o con mayor familiaridad tecnológica.

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Por eso el estudio no permite afirmar que todos los menores de 30 cocinen de una manera ni que todos los mayores de 59 compartan las mismas costumbres. Sí ofrece una pista interesante: la tecnología puede cambiar cómo se cocina sin borrar necesariamente qué se cocina, y recetas como el cocido o las lentejas siguen ocupando un lugar emocional muy parecido entre generaciones.

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